Diego Fernández | Founder & CEO de Simplee Seguros | Elegir un camino para llegar a la minería

Diego Fernández, fundador y CEO de Simplee Seguros, en una fotografía corporativa para su entrevista en Testimonio Minero de Pymemin.

Diego Fernández llegó a la minería desde los seguros y la tecnología. Su experiencia muestra un desafío compartido por las empresas que buscan incorporarse a su cadena productiva: una buena solución abre oportunidades, pero convertirse en proveedor exige especialización, conocimiento del riesgo y relaciones construidas sobre la confianza.

Diego Fernández no llegó a la minería desde una faena. Llegó desde los seguros y la tecnología, como tantos proveedores que encuentran en esta industria un nuevo espacio para su especialidad.

Después de cerca de 16 años vinculado a la industria aseguradora, el Founder & CEO de Simplee Seguros encontró en la cadena minera un nuevo territorio para aplicar ese conocimiento. Pero acercarse a esta industria también significó volver a aprender: entender cómo se construyen las relaciones, qué significa el riesgo para una empresa proveedora y por qué una solución técnicamente correcta no siempre basta para generar confianza.

Su recorrido plantea una conversación que va más allá de los seguros. Habla de especialización, tecnología, relaciones de negocios y de una lección especialmente pertinente para quienes buscan integrarse a la cadena de proveedores de la minería: para trabajar con ella, primero hay que comprenderla.

En esta conversación de Testimonio Minero, que compartimos con la comunidad Pymemin, Diego Fernández relata ese proceso y los aprendizajes que obligaron incluso a Simplee a revisar algunas de sus primeras certezas.

Una especialidad que encontró espacio en la cadena minera

La aproximación de Fernández a la minería comenzó desde un problema concreto: empresas proveedoras técnicamente capaces de ejecutar un servicio podían encontrarse con nuevas exigencias al momento de adjudicarse contratos de mayor escala.

“Nosotros lo que hacemos es justamente ayudar a la pyme que quiere trabajar con la minería. Esa pyme se enfrenta, de repente, a un desafío mayor, a un contrato gigante donde tiene que cumplir ciertos requisitos que tienen que ver con las garantías y los seguros.”

Para Diego, la cuestión dejó pronto de ser puramente aseguradora. Garantías, seguros y respaldo financiero podían transformarse también en condiciones de acceso a determinados contratos.

“El primer paso que nosotros tenemos que resolver es el acceso.”

Esa experiencia fue acercándolo a una realidad que excedía el producto que Simplee podía ofrecer. Para entender qué necesitaban esas empresas había que comprender primero qué estaban haciendo, qué riesgos asumían y qué significaba para ellas incorporarse a una cadena productiva de mayor escala.

Cumplir no siempre significa estar protegido

Una de las distinciones que Fernández fue construyendo en ese recorrido tiene que ver con la distancia entre cumplir una exigencia contractual y gestionar integralmente el riesgo de una empresa.

“Hay una gran parte de las pymes que ha contratado seguros por cumplir con lo que le está diciendo la minera, pero no porque, como pyme, sea consciente de que le puede pasar algo y no quiere que su empresa desaparezca.”

Una empresa puede satisfacer las coberturas solicitadas por una mandante y, al mismo tiempo, mantener exposiciones capaces de comprometer activos, patrimonio o continuidad operacional. La conversación, entonces, deja de concentrarse únicamente en la póliza requerida y comienza a mirar la empresa.

“Tratamos de darle un plan de asegurabilidad y de protección que le permita trabajar tranquilo.”

En actividades altamente especializadas, además, el riesgo no siempre puede interpretarse correctamente mediante categorías genéricas.

“Hay tipos que hacen cosas súper específicas y no lo has encontrado en ningún lado si no te lo cuenta él.”

Esa frase resume una parte importante del aprendizaje de Diego: antes de estructurar una respuesta, hay que comprender qué hace realmente la persona o empresa que está al otro lado.

Tecnología para reducir fricción, no para reemplazar confianza

Simplee nació con una aproximación digital al corretaje de seguros. La experiencia minera, sin embargo, obligó a Fernández a precisar qué significa digitalizar un servicio complejo.

No todo necesita una reunión. Pero tampoco todo debería resolverse sin ella.

“Las relaciones de negocios son de confianza.”

La tecnología puede retirar carga administrativa del proceso: formularios, documentación, emisión y tareas que consumen tiempo sin necesariamente agregar valor al análisis. Una vez construida la relación, determinados productos pueden resolverse con mucha mayor agilidad.

“Haz dos clics y contrátalo ahí. Sácate el problema de encima, resuélvelo.”

Cuando el riesgo es complejo, la lógica cambia. Fernández señala que aproximadamente un 17% de los clientes de Simplee completa el proceso mediante autoatención, mientras el resto requiere algún grado de asistencia o interacción. Se trata de un dato interno de la compañía, pero ayuda a explicar su experiencia: digitalizar no significa necesariamente deshumanizar.

La eficiencia puede estar precisamente en automatizar aquello que no necesita conversación para reservar el tiempo humano para aquello que sí necesita criterio.

“Al final tú estás vendiendo un contrato y una promesa.”

Y una promesa exige confianza.

El primer aprendizaje: el precio no era todo

Cuando se le pregunta qué tuvo que corregir Simplee al comenzar a trabajar con minería, Fernández responde con una certeza que terminó siendo cuestionada por el propio mercado.

“El precio era todo.”

Eso creían.

La hipótesis inicial parecía razonable: si una pyme debe incorporar seguros y garantías al costo de ejecución de un contrato, cualquier prima adicional afecta su margen. Simplee llegó con una propuesta fuertemente orientada a optimizar ese costo.

La respuesta del mercado introdujo otra prioridad.

“Primero: yo quiero estar bien asegurado. Después vemos si hay algo más beneficioso en costo.”

El aprendizaje trasciende al sector asegurador. En determinadas decisiones, el cliente no está buscando simplemente pagar menos. Está intentando disminuir exposición, asegurar continuidad o evitar que una decisión aparentemente económica introduzca un riesgo mayor.

Simplee tuvo que corregir su propia lectura del mercado: primero resolver correctamente; después optimizar.

Para trabajar con minería, hay que comprender minería

El segundo aprendizaje fue menos técnico y probablemente más profundo.

Diego Fernández es de Santiago. Podía conocer el mercado asegurador, pero todavía necesitaba comprender la industria a la que pretendía servir.

“A mí me costó. Yo soy de Santiago. Tuve que investigar desde cero. Tuve que ir para entender también.”

Su acercamiento posterior al ecosistema de Antofagasta y a distintas instancias vinculadas a la industria incrementó esa aproximación directa. Lo relevante, sin embargo, no fue solamente desplazarse geográficamente. Fue comprender que conocer una industria desde sus cifras es distinto de entender cómo se relaciona, cómo evalúa a quienes quieren trabajar con ella y cómo construye confianza.

“Si tú realmente lo que quieres es impactar, generar acceso a las pymes (…) tenís que ir a vivir como viven ellos, tenís que entender su idiosincrasia, cómo hacen negocios, cómo se relacionan.”

Fernández descubrió que la primera aproximación comercial podía ser mucho más relacional de lo que había anticipado.

“Hablemos primero, déjame conocerte un poco más. ¿Quién eres tú?”

Antes de la plataforma, la póliza o el precio aparecía otra pregunta: con quién estoy haciendo negocios.

Para una compañía tecnológica, el aprendizaje podía parecer paradójico. Simplee había construido herramientas para reducir intermediaciones y acelerar procesos, pero su aproximación a minería mostró que eficiencia transaccional y confianza comercial resuelven problemas distintos.

Una puede digitalizarse. La otra necesita construirse.

Una cadena productiva que exige nuevas capacidades

La escala de la minería chilena ayuda a dimensionar el territorio al que Diego comenzó a acercarse. Cochilco estima que la cartera de proyectos de inversión minera en Chile para 2025-2034 alcanza US$104.549 millones y considera iniciativas de cobre, oro, hierro, litio y otros minerales.

Detrás de esa inversión existe una extensa cadena de capacidades: ingeniería, tecnología, construcción, logística, energía, mantenimiento, servicios financieros, seguros y múltiples especialidades que convergen alrededor de las operaciones.

La amplitud de esta cadena productiva —que reúne mandantes, proveedores y múltiples especialidades— convive también con una identidad que Fernández comenzó a reconocer entre quienes trabajan en el sector.

“Se sienten muy orgullosos de su labor, porque sienten que están haciendo un aporte.”

Chile produjo 5,415 millones de toneladas de cobre de mina durante 2025, equivalentes al 22,9% de la producción mundial. Más allá de las cifras, para Diego acercarse a esa cadena significó comprender que cada especialidad que llega a la minería debe aprender también sus estándares, riesgos y formas de relación.

La confianza también se juega en la transparencia

Fernández no evita una discusión incómoda respecto de su propia industria. Los seguros, reconoce, enfrentan un problema de confianza.

“Soy consciente de que estoy en una industria, no odiada, pero que genera poca confianza.”

No atribuye esa percepción únicamente al cliente. Reconoce responsabilidad dentro del sector asegurador: contratos extensos, terminología jurídica difícil de interpretar y una comunicación insuficiente respecto de coberturas, exclusiones y condiciones.

“Tenemos que empujar a que la industria sea transparente en comunicar qué es lo que realmente cubro, cuándo vamos a estar y cuándo no vamos a estar.”

Para corredores, aseguradoras e insurtechs aparece entonces un desafío adicional: transformar complejidad técnica en información comprensible sin trivializar el riesgo.

“A problemas complejos, las soluciones simples no existen.”

Simplificar la experiencia no significa simplificar artificialmente el problema. Cuando el riesgo es complejo, se necesitan análisis, conocimiento y conversación.

Encontrar aquello que realmente te diferencia

Hacia el final de la conversación aparece uno de los aprendizajes más transferibles del recorrido de Diego: la necesidad de focalizar.

“No trates de venderle a todos los mineros.”

Su razonamiento parte de una realidad sencilla. Una empresa pequeña no dispone de las estructuras, personas, capital ni cobertura de una gran corporación. Intentar competir replicando esa amplitud puede terminar diluyendo aquello que realmente la distingue.

“¿En qué eres bueno? ¿Dónde tú marcas realmente la diferencia?”

Para un corredor puede significar dominar determinados riesgos. Para una empresa tecnológica, resolver con profundidad un proceso específico. Para un proveedor industrial, conocer mejor que nadie un equipo, una operación o una necesidad.

“Focaliza tu esfuerzo y sé el mejor en un nicho.”

La especialización, en ese sentido, no aparece únicamente como estrategia comercial. También puede ser una forma de construir una posición reconocible y sostenible dentro del ecosistema proveedor.

Elegir un camino para llegar a la minería

Diego Fernández eligió un camino hacia la minería que no comenzó en una faena, sino desde una especialidad construida durante años en otra industria, como ocurre con numerosas empresas que hoy forman parte de su cadena productiva.

En el recorrido tuvo que corregir hipótesis, escuchar, viajar, conocer personas y entender que una buena solución y una tecnología eficiente no sustituyen el conocimiento del cliente ni la confianza que necesita construir un proveedor.

Su historia también amplía la manera de mirar la cadena productiva minera. Alrededor de cada operación existe una red de empresas y profesionales provenientes de disciplinas distintas: ingeniería, tecnología, logística, construcción, energía, servicios financieros, seguros y muchas otras especialidades. Todas pueden encontrar oportunidades, pero incorporarse a esta industria implica conocer sus estándares, riesgos y formas de relacionarse.

Quizás por eso una de las preguntas que Diego deja durante la conversación resulta especialmente significativa:

“¿En qué eres bueno? ¿Dónde tú marcas realmente la diferencia?”

Encontrar esa respuesta fue también parte de su propio camino para llegar a la minería. Para otros proveedores, puede ser el punto de partida para construir un lugar propio en su cadena productiva.

Sobre Diego Fernández

Founder & CEO de Simplee Seguros. Ingeniero civil industrial con formación vinculada a tecnología y cerca de 16 años de trayectoria en la industria aseguradora. Desde Simplee ha trabajado en la intersección entre seguros, digitalización y gestión de riesgos, incorporando una aproximación específica al ecosistema de proveedores de la minería.

Su experiencia entrando a este mercado refuerza una idea que atraviesa esta conversación de Testimonio Minero: la tecnología puede reducir fricción y acelerar procesos, pero la especialización, el conocimiento del riesgo y la confianza continúan siendo determinantes cuando una empresa busca formar parte de la industria.


Fuentes consultadas

Los antecedentes estadísticos incorporados por Októ / Testimonio Minero fueron contrastados con fuentes oficiales y corresponden a información complementaria a las declaraciones del entrevistado.

Cochilco — Cartera de Proyectos de Inversión Minera en Chile 2025-2034

Cochilco — Boletín Mensual: producción mundial de cobre de mina

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